Por Leoncio Pablo Landáez | @LeoncioPablo
Todo ha sido coyuntural. Las Constitución de 1999 ordenaba a la Asamblea Nacional la Reforma de la Ley Orgánica del Trabajo en el lapso de un año, y luego de una mora legislativa de 11 años y en periodo electoral, no es la Asamblea Nacional quien reforma, sino el Ejecutivo Nacional que decreta una nueva Ley. Por lo que de ante mano, consideramos que sigue existiendo la mora.

Se promulga la nueva LOTTT y pocos días después -y solo gracias a la sanción del Paraguay por el MERCOSUR- es cuando finalmente Venezuela logra su ingreso formal a este Bloque de Mercado Regional.
Mucho es el trabajo, las expectativas y las interrogantes que se tienen para esta etapa transitoria de cuatro años que tiene nuestro país para su total adaptación al Bloque, pero sólo hoy concentrémonos en el fundamento social de toda productividad: El Trabajo.
Empecemos con afirmaciones, algunas positivas; la primera: los términos productividad, rentabilidad, competitividad y creatividad estarán de nuevo en boga; la segunda: responsablemente podemos admitir que con o sin nuevo Gobierno después del 7 de octubre, la LOTTT se mantendrá, no será anulada ni derogada a corto o mediano plazo.
Sin embargo, la tercera: amén de la productividad, rentabilidad, competitividad y creatividad que deben tener las empresas nacionales y promovidas por el Estado.
La LOTTT deberá ser suavizada y su actual impacto negativo en la productividad nacional deberá ser mitigado. Más esta vez, a través de la promulgación del tan esperado Reglamento y los futuros criterios de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia. Solo así podremos ser un Estado Miembro de un Bloque Regional de Mercado debidamente eficiente y competitivo.
Principalmente debemos enfocarnos en las adaptaciones obligatorias que Venezuela debe afrontar para cumplir con las Normas Socio-Laborales del MERCOSUR.
Los Inspectores del Trabajo, por ejemplo, como requisitos mínimos deben tener un grado de instrucción universitario de tercer nivel, haber sido llamados a ocupar el cargo mediante Concurso Público de Credenciales y tener una robusta y permanente capacitación a lo largo de su carrera funcionarial.
Interesante sería pues, que los gremios y los observatorios laborales no solo se enfocaran en estadísticas, sino que una vez que Venezuela tenga representación en la Comisión de Asuntos Socio-Laborales del MERCOSUR, se realicen los seguimientos y denuncias respectivas por el eventual incumplimiento de la norma.
Por otra parte, los Estados miembros están instruidos expresamente a mantener la “Cuestión del Empleo” con carácter prioritario y asimismo, están comprometidos a velar por el crecimiento del “Empleo Registrado” o lo que conocemos en Venezuela como Empleo Formal.
Es decir, la obligación de un Empleador de registrar la relación de trabajo, realizando las correspondientes contribuciones parafiscales a la Seguridad Social, fundamentales para - llegado el momento- pensionarse, optar por el paro forzoso, créditos habitacionales, entre otros. Pero atención: obviamente debe existir empleador o patrono. Ya el Gasto Público no da para que el Estado siga siendo el principal empleador del país, lo que implicaría el estimulo para la creación de nuevas empresas que cubran ese sector desocupado u ocupado de manera informal.
Así pues, realizamos el mismo exhorto a las asociaciones, gremios y observatorios laborales a realizar este seguimiento responsable, especialmente en los números llevados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con relación a la “población ocupada”.
En el mismo orden de ideas estadísticas, un número o lista “negra” de la que no poseemos información científica, más si empírica es la relativa a la Fuga de Talentos técnicos y profesionales que ha tenido Venezuela.
Y lo traemos a colación amén de la Exención de Visas de Trabajo que poseen los ciudadanos de los estados miembros del MERCOSUR que sean artistas, profesores, científicos, deportistas, periodistas, profesionales y técnicos especializados.
Esta norma será un gran y buen llamado de atención a nuestro Estado venezolano a los efectos de tomar medidas tendientes a retener nuestro talento en el país, y qué más que el estímulo a la creación de Empresas que ofrezcan y fortalezcan un empleo digo, bien remunerado, productivo y competitivo.
Viendo la otra cara de la moneda, se deben analizar ciertas instituciones que consideramos serán reglamentadas para mitigar su actual impacto negativo.
Espero sus comentarios por esta vía o siguiéndome en @LeoncioPablo
*Socio de Landáez & Arcaya. Abogados-Consultores
Profesor de la Universidad de Carabobo
@LeoncioPablo
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