domingo, 15 de septiembre de 2013

La Decadencia de los Sindicatos



Por Leoncio Pablo Landáez | @LeoncioPablo


La naturaleza de todo sindicato es la asociación de un grupo de trabajadores a los efectos de proteger y promover sus derechos e intereses individuales y colectivos, económicos y sociales.
Universalmente todo empezó luego de la revolución industrial, en Latinoamérica con la  construcción del Canal de Panamá y en Venezuela con la industria petrolera y cervecera.
Históricamente han sido protagonistas de cambios transcendentales en la economía y política.
El poder que ostentan es lógico, ya que representan a la masa trabajadora, naturalmente mayor que la comercial e industrial, así como mayor a la del gobierno.
Teleológicamente todo Sindicato es reivindicacionista; es decir, persiguen reclamar lo que consideran les pertenece por el esfuerzo que con su mano de obra proporcionan para el lucro de la Empresa.
Esta reivindicación es egoísta, en el buen sentido del calificativo; ya que velan solo por sus intereses y de sus representados; no de la colectividad. Aunado a ello, la Empresa siempre imputa el costo de cualquier acuerdo o convención colectiva a su producto, siendo el consumidor final quien en realidad está pagando el precio de la reivindicación sindical.
En base a lo anteriormente explicado es de ostensible facilidad entender por qué, de manera progresiva, la legislación laboral venezolana ha menoscabado el protagonismo del sindicalismo en los últimos años. No es conveniente pues, para una ideología socialista, el carácter reivindicacionista del Sindicato venezolano, ya que paradójicamente la existencia y protagonismo del Sindicalismo es, a todas luces, caldo de cultivo para el capitalismo.
De manera más sencilla para el lector: para el patrono o Empresa, el Sindicato puede parecer un adversario con quien al final se negocia (acuerdos o convenciones colectivas), trasladando cualquier acuerdo monetariamente al consumidor final. Para un gobierno socialista, el Sindicato es visto como aliado del patrono o Empresa, quienes en base al acuerdo que llegan, procuran la existencia del capital y perjudican a la colectividad.
Así las cosas, lamentablemente en Venezuela se ha visto menoscabada la libertad sindical, y aquellas organizaciones sindicales que aún consideran que no se ha violentado su libertad, deben analizar si ostentan el mismo poder ante su Empresa y ante el Estado.
La creación de los Comités de Higiene y Salud en el Trabajo con la Lopcymat de 2005 y su reglamento parcial, integrado por los Delegados de Prevención fue el primer estacazo recibido por las organizaciones sindicales.
No nos detendremos a analizar lo positivo o negativo de la existencia de estos Comités, será tema de otra entrega; no obstante, adelantamos que en sentencia posterior a la Lopcymat emanada de la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia se declara la incompatibilidad de los Delegados de Prevención con los miembros de las Directivas de los Sindicatos. Así pues, no solo se crea una institución como los Comités, cuyas funciones siempre ejercía el Sindicato sino que expresamente no pueden ser los mismos miembros quienes conformen ambos cuerpos.
Asimismo, en 2010 se promulgan la Ley Orgánica del Poder Popular y la Ley Orgánica de Las Comunas. En ambas, se crean dos nuevas figuras llamadas Consejos Comunales y Consejos de Trabajadores.
Los Consejos Comunales se les otorga un amplísimo poder; tanto que lo resumimos en la necesidad de los patronos o empresas de negociar su operatividad o funcionamiento con la comunidad más que con su sindicato.
Los Consejos de Trabajadores por su parte, fue mencionado sin reglamentarse en esas normas de 2010 y revive (aún sin reglamentarse) en la LOTTT de 2012; sin embargo, su naturaleza es contraria a la semántica de su nombre, ya que si bien son trabajadores de la Empresa, no representan a los trabajadores sino los intereses de la comunidad dentro de la entidad o centro de trabajo.
Por último, encontramos en la LOTTT de 2012 una norma contraria al principio de Libertad Sindical y de todos los tratados internacionales ratificados por Venezuela en la materia y es la creación del Registro Nacional de Organizaciones Sindicales, cuyo fin último es la de regular y controlar su libre desenvolvimiento, tanto así que en la práctica de los últimos meses han proliferado las Coaliciones de Trabajadores, organizaciones paralelas a los Sindicatos que se notan pereciendo.
Espero sus comentarios por esta vía o siguiéndome en @LeoncioPablo

Hasta una nueva Opinión Legal. 

Profesor de la Universidad de Carabobo

1 comentario:

  1. Tan inherente al capitalismo es el indicado,que se ha exacerbado esta esencia hasta el punto que algunos directivos son prósperos emprendedores y empresarios sindicales. La ausencia de fortaleza institucional impulsada por el régimen ha propiciado en gran medida esta tergiversación de un importante actor en las relaciones de trabajo.

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